Una receta tradicional con un toque especial: la tortilla de patatas de toda la vida con el sabor que aportan los calsots que te han sobrado de la calsotada. Y no me digas que nunca te han sobrado…
El amigo Enrique Martínez Bermejo nos pasó esta receta después de ver una buena foto en Facebook. Sencilla y contundente: la combinación funciona muy bien.
Ingredientes
- 20 calsots (idealmente, sobrantes de la calsotada)
- 1,5 kg de patatas
- 7-8 huevos
- Aceite de oliva
- Sal
Elaboración
- Pela las patatas y lávalas bien. Córtalas en láminas finas y sálalas al gusto.
- Fríelas en abundante aceite de oliva hasta que se puedan deshacer con facilidad con una espátula.
- Coge 20 calsots ya cocinados (los que te habían sobrado de la calsotada). Si no tienes, los puedes hacer al horno unos 15 minutos. Córtales la hoja verde y la punta, y retira las capas exteriores para quedarte con la parte más buena.
- Corta los calsots en trozos muy pequeños. Si ves que cuesta porque están demasiado blandos, los puedes pasar por la batidora unos segundos.
- Bate los huevos y mézclalos con las patatas y los calsots. Importante: espera a mezclarlo hasta que las patatas se hayan enfriado un poco, porque si está demasiado caliente el huevo cuaja antes de tiempo.
- Cuaja la tortilla en una sartén grande, dándole la vuelta como siempre.

Lista para servir. Una manera de aprovechar los calsots y convertirlos en una cena sabrosa cualquier día de la semana.


