Te has decidido a comprar calsots y ahora te planteas una pregunta lógica: ¿cómo los conservo hasta el día de la calsotada? Tranquilo: el calsot es un producto muy agradecido. Si lo conservas bien, te puede aguantar de una a dos semanas. ¡Incluso más!
A continuación te explicamos qué hay que hacer y qué se debe evitar.
Cómo conservar bien los calsots
Óptimo: desatados y de pie
Rompe el cordel que los ata y déjalos de pie en una caja de plástico en un lugar fresco y seco —un garaje, una terraza, una despensa…—. Cualquier espacio de este tipo servirá.

Muy bien: de pie y atados
Si prefieres dejarlos atados, déjalos atados y de pie en un lugar fresco y seco.

También bien: en la nevera
Si tienes espacio en la nevera, también irán bien. El único problema es práctico: los calsots ocupan mucho espacio y las neveras no suelen tener tanto espacio libre.
Lo que NO debes hacer
- No los dejes dentro de la caja de cartón. Es lo peor que puedes hacer: pueden fermentar e incluso coger moho.
- No los mojes ni los humedezcas. Aunque pienses que la humedad les va bien (la cebolla es un 90% agua), puede estropear las hojas y dejarlos feos.
- Que no les dé el sol directo. De noche pueden quedar en la terraza, pero si de día les toca el sol, los estropearás.
- No los vuelvas a plantar en el huerto. Una vez arrancados no vuelven a arraigar, y el riesgo de humedades y hongos es muy alto.
¿Se pueden congelar?
Calsots crudos
Sí, se pueden congelar crudos. Inconveniente: al descongelarlos quedan blanditos (pasa con cualquier verdura congelada en crudo) y puede que notes una ligera pérdida de sabor. Ventaja: te puedes permitir una calsotada en pleno verano. Eso sí, hacer fuego para asarlos con 35 °C fuera es todo un reto.
Calsots ya asados
Se pueden congelar perfectamente. Para descongelar, los puedes volver a calentar al horno, al microondas o a la brasa: esta última es la mejor opción. Recomendación: «calienta y sirve» rápidamente para que no pierdan agua.
¿Se pueden envasar al vacío?
Crudos, no. La cebolla cruda va fermentando y soltando oxígeno, así que en un par de días la bolsa se habrá hinchado como un globo.


Asados, sí. El único problema es que, al calentarlos (horno, microondas o brasa), quedarán un poco más blanditos, pero el sabor se mantiene. Una opción ideal para aprovechar los calsots que te sobraron de la última calsotada.
Pero no nos engañemos: no hay nada como una calsotada tradicional con calsots bien frescos. ¡Nada!
Y la salvitxada, ¿se puede congelar?
Sí. Lo único que pasa es que al descongelarla verás que el aceite se ha separado un poco. La solución es sencilla: vuelve a pasarla por la batidora y ya está. La textura final no será exactamente la misma que la inicial, pero el sabor será igual de bueno.




