Cómo se comen los calsots

El calçot pelat, amb la punta tendra i sense cremar

Cada uno come los calsots a su manera, pero hay una técnica clásica que los hace más fáciles de pelar y evita mancharse demasiado. Te la explicamos a continuación.

Antes de nada: las raíces no se cortan

Nunca hay que cortar las raíces de los calsots antes de cocinarlos. Sirven para facilitar el proceso de pelado y, si se cortan, la punta se quema durante la cocción y el calsot pierde agua y ternura.

La técnica para pelar el calsot

Cuando los calsots ya están asados y envueltos en papel de periódico, es la hora de comerlos. El proceso es sencillo:

  1. Coge el extremo inferior del calsot (la parte de las raíces) con una mano.
  2. Con la otra mano, coge las hojas centrales por la parte de arriba.
  3. Haz una presión suave en la base y, a la vez, tira de las hojas hacia arriba: las capas exteriores quemadas se desprenderán y la parte blanca quedará limpia.
  4. Moja la punta del calsot en la salvitxada, sin exceso.
  5. Levanta la cabeza, abre la boca y deja caer el calsot. Esa es la postura tradicional.

Manos sucias, sí

Te mancharás las manos y alguna gota de salsa caerá. Es inevitable. Por eso se lleva babero de calsotada: protege la ropa y forma parte de la experiencia. Los guantes no hacen falta y, de hecho, hacen perder autenticidad al momento.

Después de los calsots…

Cuando los calsots ya se han acabado, es el momento de sentarse a la mesa y continuar con la resta de la calsotada: la carne a la brasa, las alcachofas (si hay) y, de postre, una buena naranja.

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