«Cada año la temporada de calsots empieza un poco antes.» Es un comentario que se oye mucho cada noviembre. Nuestra respuesta siempre es la misma: la temporada siempre empieza y acaba igual. Hay matices, pero el calendario de fondo no cambia.
La temporada de calsots va siempre de noviembre a abril. Los matices tienen que ver con la meteorología, las plagas o situaciones imprevistas:
- En climas muy fríos, los calsots salen un poco más tarde y aguantan también un poco más.
- En climas más cálidos, pasa al revés.
- A veces se pueden encontrar calsots en octubre o mayo, pero son casos puntuales: pocos y con tamaños irregulares.
- Si llueve demasiado y no se puede calzar o cosechar a tiempo, el inicio se puede retrasar. Una temporada tuvimos que esperar hasta diciembre para empezar.
¿Y la temporada de los calsots IGP?
Los calsots amparados por la IGP «Calsot de Valls» siguen el mismo calendario: de noviembre a abril. El reglamento de la IGP, de hecho, prohíbe vender calsots con la etiqueta identificativa antes de noviembre. Tiene sentido: antes de esa fecha difícilmente cumplen las medidas exigidas.
La excepción: algunos productores que están a una cierta altitud de montaña. Allí el frío se prolonga más que en la costa y se pueden encontrar calsots IGP hasta mayo. Pero es un caso excepcional por la climatología, no la norma.
¿Por qué se dice que la temporada empieza en enero?
La «temporada alta» sí que empieza en enero. Puede ser por desconocimiento del calendario real, o porque la televisión empieza a emitir noticias sobre calsots y fiestas por esas fechas. Sobre lo que hace la televisión no podemos actuar, pero sí sobre el desconocimiento.

Conclusión
La temporada de calsots es siempre de noviembre a abril. Si alguien te dice que este año empieza antes (o más tarde), es muy probable que se refiera a la temporada alta, no al inicio real. No esperes a enero: ya en noviembre podrás disfrutar de unos excelentes calsots.


