Comida para Calsotada

La calsotada es más que una comida: es una tradición arraigada en el Camp de Tarragona que combina producto de proximidad, fuego vivo y compañía alrededor de la mesa. Aquí encontrarás los dos pilares básicos para disfrutarla en casa: calsots de Valls crudos y las salsas que los acompañan.

Calsots de Valls con Indicación Geográfica Protegida

Nuestros calsots provienen exclusivamente de la zona de cultivo de Valls, una variedad de cebolla blanca seleccionada generación tras generación por su sabor dulce y su textura tierna. Cada manojo contiene 50 unidades, con la base blanca de 15 a 25 cm y un diámetro de 1,7 a 2,5 cm —el calibre óptimo para una cocción uniforme.

Frescura garantizada

Los calsots se envían crudos y sin lavar, solo sacudidos para eliminar el exceso de tierra. Así conservan todas sus propiedades hasta el momento de la cocción. La temporada va de noviembre a abril.

La cocción tradicional

El secreto de un buen calsot es el fuego vivo de sarmientos: las llamas envuelven la piel exterior hasta que queda bien quemada, mientras el interior se cocina al vapor y guarda todo su dulzor. Se sirven calientes, con la hoja recortada y envueltos en papel de periódico para mantener la temperatura.

Salsas artesanas

La salsa es la compañera inseparable del calsot. Cada cocinero tiene su fórmula pero la base siempre es la misma: almendras, avellanas, ajo, tomate maduro, pan tostado y aceite de oliva virgen. Una emulsión densa, ligeramente picante, que armoniza con el dulzor del calsot.

Tres versiones para elegir

Ofrecemos la salsa tradicional, la versión sin gluten para celíacos y un allioli artesano para quienes prefieren un acompañamiento alternativo. Todas elaboradas con ingredientes naturales, sin conservantes ni colorantes añadidos.

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